ASALTO

Quien nunca robó, no entenderá

Asalto te formula una pregunta directa: ¿qué robarías?
Ladrones de llaves, palabras, carpetas, de perros románticos, de lágrimas, de regaliz, de horas de la noche y del futuro; asaltantes de calles, barcos, armarios, y también trampas, gemidos, sueños; compartamos la gesta de un robo.
Necesitamos relatos que nos recuerden las motivaciones, los métodos, y todos los detalles como dónde se ocultan los mapas, cuánto pesan los tesoros.



SEXTO ASALTO

TOMAR UNA IDENTIDAD

Carmen, por ejemplo.

«¿Cuál es el nombre?», pregunta la aprendiza detrás del mostrador después de darte las buenas tardes. No te esperabas esa pregunta. Improvisas. «Carmen, por ejemplo.». «Por ejemplo», asiente con la cabeza ella, mientras escribe Carmen con tinta azul en la hoja, como si tal cosa. «¿Has pensado ya lo que quieres, Carmen?». Te resulta raro escucharlo. Piensas mil cosas a la vez pero dices, sonriente (ya Carmen): «Lavar y cortar. Un poco de color, quizás, no sé…» y dejas la frase en el aire. La chica sonríe mientras te tocas el pelo y te miras de refilón en uno de los espejos que te rodean. No estás muy segura aún de cómo querría Carmen llevar el pelo. Carmen está cansada de la vida, eso piensa cuando se mira en el espejo, por la mañana, al mediodía, guardando los pendientes antes de irse a la cama, cuando se quita las zapatillas; le haría falta un cambio, cortarse el pelo, poner un poco de color. Maquillarse. Sí. Carmen se merece estar bien hoy, salir y sentirse deseada. Se merece que alguien al final de la noche la acompañe a casa y tararee para ella la habanera de la ópera de Bizet mientras el coche aguarda a que el semáforo o la vida se ponga en verde. Carmen es así. El nombre de una ópera. «Mechas, quiero mechas.». «¿Qué color?». «Rojo fuego». «Vamos a empezar pues. Acompáñame, ven por aquí, Carmen. Estarás estupenda. Ya verás».

LA HERENCIA A LOS DESHEREDADOS DE LA TIERRA

Me gustaría robarles la herencia a los desheredados de la Tierra. Pero no es fácil, tememos perderla y nos agarramos a ella con esa sometida y pacífica desesperación con que los desesperados confían en el azar de la lotería semanal. Tener o no tener se ha convertido en las dos caras del único deseo posible y deseable, en las coordenadas únicas del único mapa posible, lográndose así que hasta la desposesión se viva como una forma de propiedad privada, de territorio conquistado: no voy a dejar que me quiten ni lo que no tengo.

LAS AULAS DE LA USURPACIÓN

Usurpación es insultarse cada día como lo hacen mis compañeros de clase.
Usurpación es demostrar tu poder cada mañana.
Usurpación es que te salga la homofobia por los ojos con tan solo 18 años.
Usurpación es sentir que el mayor desprecio que te pueden hacer es que te metan algo por el culo, y que desear ese desprecio a otros sea tu forma de relacionarte con el mundo.
Usurpación es hacer como que algo así y más no está sucediendo a tu alrededor, que la ¿humanidad? ha sido usurpada.

Menos mal que será recuperada por unas ladronas con alas que anoche fueron vislumbradas sobre las basuras, la nueva alfombra de la ciudad.

Texto robado del blog Vidas Precarias: "El culo de la precariedad".

CONTAGIO

No toques, no respires, no te sientes a su lado, no lo abraces. Y si lo haces, lávate las manos pronto. Fácil es decirlo para quien no viaja en metro, ni en autobús, para quien puede aislarse, porque otro hará por él su trabajo sucio. Solo una sociedad higiénica y aséptica ha podido olvidar el abrazo, el besuqueo, el contacto como forma de vida, igual que hace una madre con un recién nacido o los amantes furtivos en la oscuridad.
No la toques, no le des la mano, podría contagiarte, podrías enfermar, te sugieren sutilmente las campañas sanitarias y filantrópicas. Y al final del día, hayas besado a alguien o no, hayas dado la mano a alguien o no, nadie hace cuentas de las monedas y billetes que hemos podido tocar entre todos. El dinero no contagia, no es infeccioso, no transmite virus. El dinero, incluso el robado, es Dios.

RÓBAME

Róbame, llévate el miedo. Róbame las cosas que perder, los recuerdos inventados, la condena de mañana. Róbame lo imposible pero también los días que perdí, cada uno de esos días que no fueron simples ni perfectos sino sacos de angustia bajo los párpados. Porque la muerte no roba, mata, róbame la vida y sabré que aún estoy a tiempo de ir a buscarla.

LA PANTERA ROSA Y EL DIAMANTE DESAPARECIDO

El lenguaje tiene una naturaleza colectiva y un carácter que se presta al diálogo, dos razones que impiden aplicar ciertas reclamaciones de propiedad, aunque "nadie es dueño del lenguaje". A pesar de ello, hay expresiones que se adscriben a tradiciones políticas determinadas que ayudan a construir "relatos, identidades y memorias propias".

Texto robado de www.eldiario.es/sociedad/palabras-territorio-batalla-politica_0_194580882.html

ROBARÍA

a la política maquillada, la del café o té, los hidromasajes, el relax.
Cuando se hallara absorta en sus propias mentiras delante de cámaras y flashes, me haría con su Manual de Relajación, Evasión y Cintureo ante la pregunta periodística.
Considero imprescindible conocer qué derroteros sigue una mente que tiene prohibida la duda. ¿No se tratará de una androide u otra criatura programada en lugar de una persona, un ser con su correspondiente máscara de la contingencia?

ROBO SIN VIOLENCIA

Las emociones se suscitan más rápidamente que la inteligencia; 
la gente que más daño hace es la que trata de hacer más bien; 
y es que es inmoral usar la propiedad privada
a fin de aliviar los males que de ella misma resultan.
 Solo los poetas, los filósofos, los hombres de ciencia, 
los hombres auténticos los que liberan de forma parcial
a toda la humanidad (¿!)
 
Los mejores pobres son desagradecidos, 
están descontentos, son desobedientes y rebeldes.

 La virtud del hombre es la desobediencia; 
solo a través de la desobediencia se ha progresado; 
es más seguro pedir que tomar pero es más grato tomar que pedir. 

[Todas y cada una de estas palabras pertenecen al señor Oscar Wilde que desde su tumba en el cementerio de Père-Lachaise sonríe esta osadía con esa tierna sonrisa que dejan los gusanos]

ASFIXIA ESPECIAL

Las pertenencias, su valor, su precio, se han travestido ahora en cifras enloquecidas que circulan simultáneamente a todas las velocidades posibles por los carriles de la autopista semihumana del ser-ahora, del ser-jocoso, banal y televisivo: el ser-broma-pesada. Podrido de dolor y angustia, no puedo ya descansar. Incapaz de transmitir la fragilidad e inutilidad del brillante y frío orden de todas las cosas a quienes me aman, sólo me queda pintar los días con el sonido de los brochazos que suenan siempre igual, como olas rayadas: no llego, no llego, no llego.

ALGO HEMOS PERDIDO

Del bolsillo sin fondo de estos barrios culpables e inocentes.
Con tal delicadeza que nadie se da cuenta en el momento ni lo nota después, cuando ya falta. Al descuido, de día y a las claras.
Nos han robado el miedo y avanzamos sin suelo que sostenga nuestro peso.
Volamos o caemos.
Caemos o volamos.
En esta ligereza nos miramos. Pero no decidimos, ni acaba nuestra duda:
caemos
y
volamos.

HURTAR TIEMPO

Detenerlo de cualquier modo que sea.

Lo piensas pero sabes que de nada te serviría quitarles las pilas o la batería, que esconderlos o echarlos a la basura sería inútil, no sabrías a qué contenedor llevarlos, si al de la Historia o al de la Literatura. No. Los relojes no se tiran ni debe echarse a perder, el tiempo. Lo sabes. Tú te empeñas en detenerlo, pero ni siquiera cortando una a una las manecillas al reloj del pasillo en sentido estricto dejaría de pasar, el tiempo. Lo miras, clavado como está, varias veces al día. Piensas en dejar de darle cuerda, piensas en el martillo a las doce, haciendo añicos a la una, sus resortes a las dos, la tijera ¡tras! y el péndulo cayendo al suelo mientras mamá avisa que es hora de comer. Cada día se te ocurre un nuevo plan. Pero sabes que la única manera que tendrás de detener el tiempo será recordarlo. Apura ahora, escribe esto, que no se te olvide.

Ignazio Aiestaran, Jessica Díez, Francisco Fernández Ramos, Inwit, Martu L., Noelia M. Pena, Alex Roan, Miguel Uviedo.

Las personas aquí ordenadas alfabéticamente han decidido mantener el anonimato sobre sus textos. Que cuenten más los textos que los nombres.


PRIMER ASALTO

SEGUNDO ASALTO

ASALTO ESPECIAL HUELGA
TERCER ASALTO
CUARTO ASALTO

QUINTO ASALTO

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